Religión
Cuando por encima significa por debajo
Artículo enviado por TERRY Gimenez Grandio
Hemos condenado a la religión a llevarnos de la mano a cualquier parte. Un paraíso quizás, en el que el horror no nos despierte, no haga nok-nok. Un paraíso que cubre el alma con láminas de imitación a seda blanca. Un monte verde y húmedo en el que poder correr descalzos con la alegría de los ojos rojos que produce el olvido. El habitáculo del Sol. Religión que pinta acuarelas de perdón y hace arcos de humildad en tu espalda. Humildad que arrodilla y resigna mientras miras al cielo preguntando por qué.
Sintiendo que no está en nuestras manos el cambio la religión nos convierte en niños perpetuos, no creciendo nunca lo suficiente como para ser superior a este Padre. Nos habla mal de la codicia, de la ambición. Nos cuenta de los pobres y de sus miserias para que nos aliviemos de las nuestras. Cantamos en comunidad y bendecimos a un ser que parece estar por encima de nuestras cabezas, al tiempo que nos la corta.
Que me expliquen a quién tengo que bendecir y por qué. La única cara que bendigo es la de mi madre, que me dio la vida y me la sigue dando. Pero cualquier religión que me obligue a arrodillarme será motivo para darle la espalda.
Ahora que un sacerdote ha muerto, se oyen cantos de sirena... El día que yo muera
no mereceré menos. Ni tú tampoco. El que aluda es el mismo que el que critica. Palabras pomposas llenas de vacío. Demuéstrame toda una vida que la viviste con ganas y muere en soledad. Entonces, habrás valido la pena.
Personalmente, el Juicio Final, lo tengo cada mañana en el cuarto de baño. Son mis ojos reflejados en el espejo. Es la mirada de una perra cada día más vieja. Y me veo, y me miro, y me juzgo. No voy a esperar cien años para mirar atrás y saber que he errado. Esperaré una sola madrugada. Y no permitiré que nadie hable por mí, sobre lo que hago y lo que se supone debería estar haciendo.
¿Qué sentido tiene romper una norma qué no se quién escribió hace al menos 2000 años? Para mí ninguna y mucho menos normas mal interpretadas, arcaicas, poco prácticas y aburridas que nos dibujan el anticristo en la frente al compás de un parón laboral en el cielo.
Si algún día hubo un Dios, si aún todavía lo hay... era su intención crear un mundo de amor y comprensión a través de unas bases morales y afines a todos. En su lugar, hemos creado un regimiento manipulado de fantasmas reprimidos.
¿Mientes, bebes, te drogas, eres infiel, deseas a quién no conoces, robas, envidias? Bienvenido, eres un ser humano. ¿Por qué tanto empeño en hacernos sentir mal por aquello que todos pensamos y ninguno dice? Represión, es el nuevo cáncer del alma.
Si nuestra educación fuera la adecuada, no habrían cárceles, ni armas, ni guerras, ni hambre. No deberíamos sentirnos mal por un ineficiente gobierno, por un mal sistema. Porque sencillamente no somos perfectos. Nos imputan las mismas penas que nos tientan a cometer: No matarás aún siendo las armas legales. Honrarás a tu padre y a tu madre aunque ellos no te honren a ti. No mentirás y mucho menos en política. No cometerás actos impuros... desde luego, nadie diría que la industria armamentística y pornográfica a parte de líderes, son las que dan de comer a una tercera parte del mundo mientras la otra, se pudre de asco.
La religión sobre la que nuestra sociedad ha compuesto sus reglas y leyes, no nos ha educado el alma. Ni si quiera rozado. Nos a enseñado cómo jugar a Póker.
Me río de eso. Me río de la política, de su propaganda Nazi. Me río de lo fáciles y simplones que somos.
Ahora tú lees esto y te preguntarás si tengo razón. Pero no quieres que la tenga... tranquilo, todo es mentira. Encendamos el televisor.
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